LA CIUDAD DEL RENACIMIENTO Y LA HISTORIA DE S (FIRENZE, ITALIA).

La pintoresca Florencia es una de las ciudades más conocidas del mundo. Durante muchos años, Florencia ha sido la cuna de la cultura y del arte, lugar de nacimiento de las grandes figuras del Renacimiento y de la historia de la humanidad.


La ciudad vio nacer a Dante Alighieri, escritor de la Divina Comedia. Boccaccio, escritor y humanista italiano, dio forma a sus obras en la Florencia del siglo XIV. Pero sin duda, los personajes más importantes que nacieron y vivieron en Florencia fueron Miguel Ángel Buonarroti y el genial Leonardo Da Vinci.


Ponte Vecchio

Ciudad de Firenze / Florencia.

TREN A FLORENCIA.

La Historia de S.


Cuando S pisó por primera vez Italia, llegó con su amigo A, hasta ese momento inseparables. A se vio obligado a regresar a casa, debido a la muerte de su padre, tan solo un mes después de que ambos partieran con sus escasos ahorros, los cuales con cada paso que daban lejano a casa, se consumían cual polvo en aquellos pantalones llenos de agujeros. S decidió quedarse a probar suerte y buscar un trabajo que le permitiera permanecer legalmente como extranjero, sin hablar el idioma local.


El Sr. M gozaba de un sobrepeso poco envidiable, lo que le hacia odiar el verano en Empoli, amenos de que estuviese dentro de su viejo pero lujoso Mercedes Benz, con el aire acondicionado al máximo. El Sr. M siempre tuvo claro que como decimos en México “con dinero baila el perro”. Por su parte Don T, un buen hombre, después de una crisis en su mueblería familiar, a principios de los años dos mil. Se vio obligado a buscar un socio como el Sr. M.


B es una joven muy alegre y a veces con demasiada energía, es la encargada de mantener en orden y de tratar con los clientes de la mueblería familiar. Pero cuando el Sr. M visita la tienda, suele ser solamente para llevarle regalos a B después de haber tomado un “poco” de vino con sus amigos. Don T por su parte, era un tipo comprehensivo, que veía en sus empleados los hijos que nunca tuvo.


Después de dos meses S había mejorado su Italiano al menos para hacerse entender, trabajando arduamente como carpintero en la mueblería de Don T. A veces interrumpía a propósito en la oficina de B, cuando veía que el Sr. M estaba en una de sus tardes de proximidad. Preguntando dónde colocar “esto o aquello”, S lograba romper con la inspiración del Sr. M.


Fue ese Viernes después de que S lograra disipar al Sr. M, cuando B le agradeció lo que había hecho, explicándole que estaba harta del señor, pero que Don T le pedía que no hiciera enojar al Sr. M por que podía quitarles el apoyo y entonces la mueblería llegaría a su final. S le propuso pasar el fin de semana juntos para distraerse, ella mejoró la oferta, hacer un viaje a Florencia.


Al regresar de ese viaje que duró un día completo S y B no pudieron dormir de lo agitado que tenían el corazón respectivamente. Visitaron algunos museos, comieron pizza y un helado mientras paseaban por las calles. S recordaba cada detalle como si fuese una fotografía.


El Lunes al volver al trabajo, después saludarse con un cálido beso y un abrazo, los dos continuaron con sus labores. S no dejo de pensar un segundo en B, sus trabajos pendientes le habían tomado la mitad del tiempo normal, se sentía más fuerte y con mucha energía, a pesar de no haber dormido la noche anterior.

Estaba martillando los últimos clavos de un mueble, cuando escuchó un vaso de vidrio caer al suelo, e inmediatamente después el grito de una mujer, que parecía ser B. S corrió a la oficia de B, donde encontró al Sr. M y a B forcejeando, ella intentando zafarse y el Sr. M con los ojos rojos, como de quién lleva varias noches bebiendo y sin dormir. La abrazaba bruscamente. Con la prisa, S llegó con el martillo en la mano, por un momento se quedó congelado en la puerta, sin saber qué hacer. Con el mango del martillo, le dio un par de golpes en la cabeza al Sr. M hasta que este desistió cayendo el suelo con la cabeza sangrando, gritó furioso.


-¡Si te vuelvo a ver, te refundiré en la cárcel asesino!


S y B hicieron contacto visual, ambos petrificados con ojos de preocupación. Cuando entró Don T y vio la escena, S fue despedido inmediatamente. Perdió la visa de trabajo.


Hoy Martes B y S esperaban en el anden, la hora de salida del tren. Conteniendo las lagrimas en los ojos, ambos trataron de ser fuertes y prometieron volver a verse.

S ya conocía el camino de regreso a Florencia aunque esta vez le parecía más borroso, la primera vez que pasó por ahí fue cuándo llegó lleno de ilusión con A y la segunda fue aquel fin de semana inolvidable junto a B, en el que frente al Ponte Vecchio se besaron por vez primera. Aunque el camino de Empoli a Firenze era de media hora aproximadamente, justo hoy pareció durar 30 segundos.


Catedral de Santa María del Fiore.


Ponte Vecchio

BONUS.


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